mí.
Por Sophie.
Ella había ido a casa de Daniel para llevar unos documentos de la boda. Al entrar, escuchó voces en el comedor y, al oír mi nombre, activó la grabadora de su teléfono.
Aquella noche solo me dijo:
—Mañana necesito enseñarte algo.
Yo estaba demasiado ocupada revisando la distribución de las mesas y no le presté atención.
Me envió el archivo de madrugada.
Lo escuché completo a las cuatro de la mañana.
Y aun así llegué a la boda.
No porque quisiera casarme.
Sino porque necesitaba saber hasta