Trabajaba hasta doce horas al día y todavía aceptaba un segundo empleo porque temía volver a ser pobre con dos niños pequeños. La noche que mis gemelos de 9 años me recibieron con pasta quemada y dijeron “Hoy cuidamos nosotros de ti”, algo dentro de mí se rompió. Pero mi llanto cambió por completo cuando entendí por qué habían limpiado la casa con tanta desesperación…

decirte algo —dijo Fernanda.

Su voz parecía agotada.

—Te escucho.

—Yo no sabía cómo habían sido las cosas.

Laura guardó silencio.

—Ricardo me dijo que tú impedías que viera a los niños. Me dijo que te mandaba dinero todos los meses y que tú siempre pedías más.

Laura apretó el teléfono.

—No fue así.

—Ya lo sé.

Fernanda respiró profundamente.

—También me dijo que solicitar la custodia era porque extrañaba a sus hijos.

—¿Y ahora?

—Ahora sé que no era sólo eso.

Aquella semana, Fernanda había encontrado mensajes entre Ricardo