de comprender que su secreto había sido descubierto.
Michael guardó el teléfono.
—Ahora entiendo por qué te convenció de cortar el contacto conmigo.
Y mientras el vehículo comenzaba a alejarse, comprendí que quizá mi matrimonio no había sido destruido por el cáncer.
Quizá alguien había estado construyendo aquella trampa durante años.
Y mi hermano acababa de encontrar la primera prueba.