si ella quiere.”
Elena se enderezó en su silla de ruedas.
“Por supuesto que sí. Pero los estudiantes que necesitan ayuda deberían poder explicar qué es lo que realmente les funciona.”
Le sonreí.
“Eso suena exactamente a lo que necesita el programa.”
Durante la semana siguiente, el director organizó una reunión con varios padres, profesores y voluntarios locales. Alejandro presentó su idea con nerviosismo, explicando que los alumnos deberían poder solicitar ayuda en privado sin sentirse avergonzados delante de sus compañeros.
Los adultos escucharon atentamente.
Al finalizar la reunión, acordaron