era económica. Era poder mirar un problema familiar y preguntarse, antes de actuar: «¿Esto me corresponde realmente?». Algunas veces la respuesta era sí. Muchas otras era no. Y cada vez que respetaba esa respuesta, recuperaba una parte de la energía que había regalado durante catorce años.
Lo que ocurriría después no dependería de una gran revelación, sino de la constancia. Phil acepta un trabajo estable y deja de esperar que Mona cubra sus déficits. En mediación reconoce que daba por hecho que ella siempre estaría allí. Mona le explica que