recuperar el derecho a decidir sobre mi vida.
Volví a casa con Mateo de la mano.
Y aquella noche planté un pequeño árbol en nuestro nuevo jardín.
No lo hice para olvidar.
Lo hice para recordar que, incluso después de una experiencia terrible, la vida puede continuar creciendo.
Epílogo. Lo que había realmente dentro de la carpeta
Años después, cuando Mateo tuvo edad suficiente para comprender parte de lo ocurrido, le expliqué la verdad de una forma que pudiera entender.
Le hablé de los documentos cuestionados, de la herencia