PARTE 2: ESTA VEZ PAGARON ELLOS

Era mucho más sencillo.

Solo quería devolverles algo que me habían quitado hacía tiempo:

la responsabilidad de sus propias decisiones.

Porque la comida más cara que aquella familia pidió nunca fue la langosta.

Fue la expectativa de que podían disfrutar de todo lo que quisieran…

siempre que otra persona recibiera la cuenta.