lo que estaba ocurriendo.
Su reacción no fue simplemente alivio. Fue algo mucho más profundo: una mezcla de asombro, gratitud y emoción contenida. Alzó la vista hacia mí con los ojos muy abiertos y, sin decir palabra, me rodeó con un abrazo suave pero prolongado. Entonces, en voz baja, me confió el motivo detrás de aquel pastel:
«Es para mi mamá. Está muy enferma.»
El verdadero significado de un pastel.
En ese instante, aquel postre dejó de ser solamente azúcar, harina y glaseado. Se convirtió en un símbolo. Era un