seriedad con la que yo trataba aquel objeto aparentemente misterioso.
Con calma me explicó que se trataba simplemente de un soporte para su control de videojuegos. Había descargado el diseño en internet y lo había impreso con la impresora 3D de un amigo. Las extensiones puntiagudas no cumplían ninguna función mecánica: eran puramente decorativas, añadidas porque le gustaba la apariencia futurista.
La explicación que lo cambió todo
En cuestión de segundos, todo lo que parecía inquietante cobró un sentido totalmente lógico. El material plástico ligero, la forma poco convencional, la