no se refiere a alguien complicado o problemático, sino a alguien cuya forma de pensar no encaja en respuestas simples o predecibles. Ser «difícil» en este contexto es, en realidad, un rasgo positivo: implica tener una mente propia, capaz de mirar el mundo desde ángulos únicos.
Algunas personas confían en el instinto y toman decisiones rápidas. Otros se enfocan en los detalles y prefieren analizar todo con calma. Y hay quienes buscan siempre un significado más profundo detrás de lo aparente. Ninguna de estas formas es mejor que otra: cada