que tengan la cáscara rota o sucia de forma evidente.
Cocina siempre bien los huevos si tienes dudas sobre su frescura y lávate las manos después de manipularlos, para evitar el riesgo de salmonela.
Con estas cinco pruebas, no tendrás que adivinar. Y recuerda la tercera: a veces, un huevo difícil de pelar es el mejor indicio de que está recién comprado.