músculos. Si esas señales fallan, puedes notar que te cuesta abrir frascos, se te caen los objetos, sientes las piernas pesadas, tienes menos fuerza de agarre o te cuesta subir escaleras o levantar la punta del pie. La debilidad que persiste o avanza debe evaluarse.
6. Problemas de equilibrio o tropiezos frecuentes
Los nervios ayudan al cerebro a saber dónde están tus pies. Si la sensibilidad falla, puedes tropezar más, sentirte inestable en la oscuridad, caminar peor sobre terreno irregular o necesitar apoyarte en los muebles. Ojo: el equilibrio también