Mi hija de 5 años me preguntó: «Papá, ¿por qué el tío Roberto duerme en tu cama cuando no estás?». Tres días después regresé temprano y descubrí algo que jamás habría imaginado

Lo que encontré en nuestra habitación me dejó sin palabras
Roberto estaba acostado sobre mi cama.

Mariana permanecía sentada a su lado.

Pero no estaban haciendo lo que yo había imaginado.

Mi amigo tenía el rostro pálido.

Llevaba una camiseta sin mangas y una manta cubría sus piernas.

Su brazo izquierdo estaba conectado a un pequeño dispositivo médico mediante un cable.

Sobre la mesa de noche había una caja con medicamentos y varias hojas impresas.

Mariana se levantó inmediatamente.

—Gabriel…

Roberto intentó incorporarse, pero hizo una mueca de dolor.

—No