dispositivo de su habitación. Esa información será comunicada a las autoridades encargadas del caso.

Esa misma tarde se iniciaron las gestiones para preservar posibles pruebas de nuestra vivienda.

Me explicaron que no debía regresar sola ni intentar buscar evidencias por mi cuenta.

Acepté.

Ya no quería demostrarle a Mauricio que podía enfrentarme a él.

Quería que mi hija estuviera segura.

Al día siguiente, una abogada especializada en protección familiar, Adriana Vega, vino a verme.

Revisó los mensajes de Mauricio.

También escuchó cómo él controlaba mis gastos, mis salidas y mis