un nudo en la garganta.
Marcos se acercó.
—La mesera es hermana de una enfermera de este hospital.
Fruncí el ceño.
—¿Ella sabía quién eras?
—Sí.
—¿Y por qué escribió esa nota?
Él sonrió con tristeza.
—Porque cree que nadie debería enamorarse de mí.
—¿Por qué?
Miró a los niños.
Luego volvió a mirarme.
—Porque piensa que una parte de mí sigue viviendo en el pasado.
El silencio se hizo eterno.
Finalmente respondí:
—Tal vez.
—Tal vez.
—Pero la otra parte vino a cenar conmigo esta noche.
Por primera vez