nunca se abrió
para recibir una visita. Cada vez que escuchaba pasos en el pasillo levantaba la mirada con esperanza, pero casi siempre era una enfermera o un médico entrando para revisar mi estado. Poco a poco comprendí que la soledad podía sentirse mucho más pesada cuando uno espera algo que nunca llega.
📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás alfinal del artículo.
Durante los primeros días recibí algunos mensajes de ánimo. Varias personas escribieron que pasarían a visitarme cuando tuvieran tiempo o que