El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

por culpa.

—Puede ser.

—Pero quizá fue un trato.

—También.

Miré el papel.

Todo lo que había construido durante tres años comenzó a parecer una habitación montada sobre una mentira.

7. Chloe me buscó primero
No Adrian.

Chloe.

Mensaje:

“Necesitamos hablar.”

Lo ignoré.

Otro:

“Sé que viste lo del hospital.”

Otro:

“No quiero que malinterpretes.”

Casi reí.

Después:

“Adrian está preocupado porque desapareciste.”

Eso sí me hizo detenerme.

No porque creyera que le importaba.

Porque Chloe me estaba usando como canal con mi propio marido.

Respondí:

“No vuelvas a escribirme.”