Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

despedido.

Simplemente no le había parecido importante preguntar si estaba bien.

En su cabeza, yo no acababa de perder mi empleo.

Solo acababa de ganar tiempo libre.

Aun así fui por el pastel.

En la pastelería me enseñaron la tarjeta.

«Para Sofi. Que este sea solo el comienzo de todo lo grande que te espera».

La había escrito Adrián.

Mi novio.

Llevábamos cuatro años juntos.

Llegué al restaurante con el pastel.

Sofía estaba colgada del brazo de Adrián.

—¡Elena! Gracias por hacer el viaje.Planear viajes

Durante toda la cena