Lo sé.”
“Pensaba que los adultos sabían lo que estaba bien.”
Lo acerqué a mí.
Diane ya no formaba parte de nuestra vida cotidiana.
“Los adultos también pueden equivocarse.”
Se apoyó en mí.
“Y si algún adulto te dice que guardes un secreto porque decírmelo me molestaría, me lo dices de todas formas.”
“¿Aunque te enfades?”
“Sobre todo entonces.”
Casi un año después, Brenda cumplió un año.
Diane ya no formaba parte de nuestra vida cotidiana. Cualquier contacto se producía dentro de los límites que Daniel y yo controlábamos.
En