en una misma persona su apariencia puede cambiar con el paso del tiempo debido a modificaciones en el peso corporal, la distribución de grasa facial, la elasticidad de la piel y otros cambios propios del envejecimiento.
Durante la infancia y la juventud, por ejemplo, algunos hoyuelos pueden resultar particularmente visibles. Con los años, los cambios en los tejidos del rostro pueden hacer que la marca se vuelva menos pronunciada o adopte una apariencia diferente.
La genética también tiene un papel importante, aunque la forma en que se hereda este rasgo