a mi hija y a esa mujer. Ella fue la única persona que cuidó de Sofía como si fuera su propia hija.”
Lupita no pudo contener las lágrimas cuando escuchó aquellas palabras.
—Él lo sabía… —susurró—. Sabía que yo no había hecho nada.
El investigador asintió.
—Y ahora tenemos que demostrarlo ante un tribunal.
Los resultados de laboratorio llegaron dos días después.
Las huellas encontradas en el vaso de tequila no demostraban que Lupita hubiera envenenado a Arturo.
Había tocado el vaso horas antes, cuando le llevó la bebida al