mi madre.
La jueza también lo vio.
—El funcionario acompañará al señor Ramírez a la salida para evitar cualquier contacto con la menor después de la audiencia.
Andrés se levantó lentamente.
Ya no parecía el hombre seguro que había entrado aquella mañana.
Durante un segundo pensé que iba a gritar.
En lugar de hacerlo, recogió sus papeles y salió junto a su abogado.
Cuando la puerta se cerró, sentí como si alguien hubiera abierto una ventana.
Pude respirar.
No era el final.
Quedaban entrevistas, evaluaciones y más audiencias.
Pero aquella