Mi ex pidió la custodia total, pero nuestra hija mostró un video que dejó al juez sin palabras

un comportamiento controlador, poca empatía hacia el miedo de la niña y una tendencia constante a culpar a otras personas.

La mañana de la audiencia final, Lucía no entró en la sala.

Esperó con mi madre en otra habitación, dibujando.

Yo me senté frente a la jueza Morales con las manos entrelazadas.

Esta vez seguía nerviosa, pero no estaba paralizada.

La jueza leyó su decisión.

La residencia y el cuidado cotidiano de Lucía quedarían bajo mi responsabilidad.

Andrés podría verla dos veces al mes, siempre con supervisión profesional y en