de construir una vida juntos, no de una aprobación a regañadientes tras haber superado suficientes evaluaciones.
Una propuesta genuina se ofrece libremente, no se usa como moneda de cambio ni se retiene como castigo.
Una propuesta genuina reconoce que ambas personas son imperfectas, que a veces discreparán, a veces verán las cosas de manera diferente, a veces no se entenderán del todo, y que aun así eligen comprometerse, superar las diferencias juntos, construir una relación a través de la comunicación en lugar de las pruebas.
El papel de la camarera