veía su distancia y trabajaba más.
Él veía mi trabajo y se alejaba más.
Un círculo perfectamente eficiente.
Naomi lo dibujó en una pizarra.
—Éste es su matrimonio.
Ethan miró el círculo.
—Parece una rotonda infernal.
No pude evitar reír.
Naomi también.
—Bastante.
Después me preguntó:
—Olivia, ¿qué sentiste realmente en el aeropuerto?
—Rabia.
—Debajo.
—Humillación.
—Debajo.
Pensé.
—Miedo.
Ethan me miró.
—¿Miedo?
No lo había entendido ni yo.
—Cuando vi que tu coche se iba pensé: “Si puede hacerme esto por llegar cuarenta minutos tarde, ¿qué hará la próxima