de respuesta.
En urgencias me revisaron la cabeza, la espalda, la pierna y el abdomen. Los médicos hicieron estudios para evaluar mis lesiones y comprobar cómo estaba evolucionando el embarazo. Cuando colocaron el monitor para revisar a la bebé, contuve la respiración. Después de unos segundos escuché su corazón. Comencé a llorar. Sin embargo, la médica explicó que todavía debían mantenernos bajo vigilancia porque los golpes podían provocar complicaciones.
Gabriel entró cuando terminaron la primera valoración. Me contó que había recibido mi mensaje a las cuatro cincuenta y siete. Llamó