estaba sentada en mi coche llamando a mi hermano.
—Daniel, creo que mamá y papá están planeando vender la casa.
Al principio, se rio.
—Eso es imposible.
Entonces le conté lo que había escuchado. Hubo silencio al otro lado de la línea.
—Espera —dijo finalmente—. Hace dos semanas, papá me preguntó cuánto me quedaba por pagar de la hipoteca.
—Y el mes pasado me preguntó cuánto dinero tenía ahorrado.
Los dos estábamos pensando lo mismo.
Nuestros padres tenían algún tipo de problema financiero.
Pero ¿por
