descubrimiento».
Ese momento transformó la jornada, pasando de una simple organización a una reflexión,
ya que el objeto se convirtió en un recordatorio de recuerdos compartidos, de la vida cotidiana y de los lazos familiares.
Al terminar de empacar, guardaron cuidadosamente el objeto junto con otros recuerdos preciados. Simbolizaba la curiosidad, la conversación y la importancia de recordar a los seres queridos.
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La familia comprendió que preservar los recuerdos no se trata solo de objetos personales, sino también de las historias, las risas y