se entera de algo, no volverás a cruzar esas puertas.
La mujer apenas asintió, demasiado asustada para decir una palabra.
Oculto entre los árboles, Michael sentía que el mundo se derrumbaba frente a él. Todo aquello en lo que había confiado durante años desaparecía en cuestión de segundos. La mujer con la que compartía su vida llevaba mucho tiempo humillando a su propia madre.
Permaneció inmóvil unos segundos más. Después respiró hondo y salió lentamente de su escondite.
Al verlo aparecer, el rostro de Sofía perdió todo el color.
—¿Michael…? ¿