miró fijamente antes de responder con absoluta calma:
—No fue un malentendido. Fue la verdadera persona que elegiste ser cada día mientras yo estaba lejos.

Esa misma noche trasladó a su madre a una acogedora casa independiente dentro de la finca, preparada especialmente para que pudiera recuperarse con tranquilidad. Contrató a médicos de primer nivel, una cuidadora permanente y un fisioterapeuta, mientras él reservaba cada tarde libre para acompañarla y hacerle compañía.
Con el paso de los meses, la anciana recuperó poco a poco las fuerzas. Volvió a sonreír, recuperó