torpes de lo que veía. Enseguida encontré
a otras personas que habían experimentado lo mismo. La explicación era sencilla: esas burbujas eran simplemente aire y humedad atrapados bajo el queso durante el horneado. El calor hizo que se expandieran, formando esas cúpulas.
De repente, todo cambió. Lo que un momento antes parecía extraño y sospechoso, ahora parecía completamente normal. Incluso interesante. La pizza no había cambiado; solo mi perspectiva.
Le di un bocado y sabía exactamente como esperaba. Nada fuera de lo común. Simplemente pizza.