MI ESPOSA ME DEJÓ LA NOCHE QUE PERDÍ EL TRABAJO… CUATRO DÍAS DESPUÉS ENCONTRÓ LA CARPETA QUE LLEVABA MÁS DE UN AÑO OCULTÁNDOLE

Los impuestos.

—También.

—Las inversiones, las reparaciones, las reservaciones, las renovaciones, las contraseñas…

—Porque nunca te ha interesado hacerlo.

Se quedó quieta.

—¿Estás seguro?

No respondí.

Laura continuó:

—Durante años me dijiste que no necesitaba preocuparme por nada.

—Pensé que eso era cuidarte.

—Yo también.

—¿Entonces?

Cerró los ojos.

—Hasta que el hombre que se encargaba de que nada pudiera salir mal llegó a casa y me dijo que algo salió mal.

Aquello me golpeó.

—¿De verdad piensas irte porque llevo unas horas desempleado?

—Necesito pensar.

—¿En nuestro matrimonio?

—En