hacía tuve que reconocer algo que no me gustaba.
Laura tenía razón en una cosa.
A mí me encantaba ser necesario.
UNA CASA LLENA DE COSAS QUE ELLA NO SABÍA
El viernes por la mañana casi tomé las llaves del coche a la hora de siempre.
Después recordé que no tenía oficina.
Abrí la computadora.
Actualicé mi currículum.
Llamé a antiguos colegas.
Hablé con reclutadores.
Antes del mediodía tenía dos entrevistas programadas.
Debería haberme tranquilizado.
No lo hizo.
Porque la casa empezó a mostrarme algo.
La renovación del seguro del