reíamos.
Ahora ya no me parecía gracioso.
El sábado volvió a llegar la notificación del medicamento.
Mi primer impulso fue ir por él.
No lo hice.
Le reenvié el aviso.
Nada más.
Una hora después respondió:
“Gracias.”
Parecía insignificante.
No lo era.
LA CARPETA
El domingo decidí juntar algunas cosas que Laura seguramente necesitaría si seguía en casa de Natalia.
Su cargador.
Unos zapatos.
Un suéter.
Un cuaderno que había vuelto a utilizar para dibujar.
Buscando una caja dentro de mi estudio vi algo debajo de unos documentos.
Una carpeta