le daba era otra cosa.
Su esposa llevaba trece años fuera del mercado laboral.
No conocía bien las finanzas familiares.
No tenía ingresos propios.
—Si algo me pasa —me dijo—, no sé si ella sabría por dónde empezar.
Aquella frase me acompañó hasta casa.
Porque Laura sí había tenido algo suyo.
Diseño de interiores.
Antes de casarnos estudiaba una carrera técnica enfocada en planeación de espacios.
Era muy buena.
No solo elegía colores bonitos.
Entendía circulación.
Escalas.
Iluminación.
Planos.
Software.
Entonces me ascendieron.
Nos mudamos.
Revalidar materias se complicó.
Ella