Así que escondí la carpeta.
Durante más de un año.
Hasta que dejó de parecer una sorpresa.
Y se convirtió en algo que podía destruir lo poco que quedaba de nuestro matrimonio.
“ESTABAS PREPARÁNDOTE PARA DEJARME”
Laura la encontró el lunes.
Entró a casa mientras yo estaba en una entrevista.
Seguía teniendo llave.
Nunca pensé cambiar las cerraduras.
Había ido por ropa y por documentos financieros.
Natalia le había dicho algo que, en retrospectiva, fue probablemente el mejor consejo que recibió durante aquellas semanas:
“Si estás aterrada porque no sabes