Tres años atrás lo habría ocultado hasta investigar cada escenario posible.
Esta vez giré la computadora hacia Laura.
—Me llegó esto hoy.
Leyó el mensaje.
—¿Qué significa?
—Todavía no lo sé.
Me miró.
Luego asintió.
—Está bien.
Nada más.
No hubo pánico.
No apareció una maleta.
Yo tampoco prometí que todo estaría bien.
Porque no lo sabía.
Laura regresó a trabajar en un plano.
Yo regresé a mi computadora.
Dos adultos sentados frente a la misma incertidumbre.
Durante años creí que un matrimonio fuerte significaba que una persona podía cargar