Debería haber sabido que la alegría grande no puede viajar sola.
El embarazo fue difícil.
A las treinta y cuatro semanas de gestación, Rosie fue trasladada de urgencia al hospital.
El pronóstico de los médicos era desalentador.
El embarazo fue difícil.
El reloj de la sala de espera marcó pasada la medianoche.
Me quedé mirando las puertas dobles por donde habían metido a Rosie en la camilla, deseando con todas mis fuerzas que se abrieran y me dieran buenas noticias.
Ben se sentó a mi lado, moviendo la rodilla.
—Ella