le enseñaron algo diferente.
La querían con su historia completa.
Con su divorcio.
Con sus años difíciles.
Con sus miedos.
Con todo lo que la había convertido en la mujer que era.
Desde la sala volvió a escucharse la voz de Sofía.
—¡Mamá!
Esta vez Valeria no sintió sorpresa.
Solo sonrió.
—¡Ya voy!
Y caminó hacia ella como si, después de tantos años preguntándose dónde debía estar, por fin conociera la respuesta.