tanta prisa —dijo ella—. No querías empezar una nueva vida. Querías llegar al lunes con una imagen nueva.
Adrián apretó la mandíbula.
—Los inversores necesitaban estabilidad.
—¿Y tu solución era anunciar, sin anunciarlo, que tu esposa había sido sustituida?
—Clara entiende este entorno.
Clara soltó una carcajada seca desde la puerta.
—No me metas en eso.
Adrián la ignoró.
—Elena, tú nunca quisiste exponerte. Siempre dijiste que odiabas estas galas.
—Odiaba que me presentaras como decoración.
—Eso no es justo.
—¿No? Durante 8 años corregiste a cualquiera que preguntara por