Julian y la decisión de mantenerse firme
Esa misma noche, Julian golpeó la puerta del departamento. Le ofreció diez mil dólares a cambio de que firmara una renuncia a la herencia. Marta se negó. Él subió la oferta a quince mil y la amenazó con años de litigios que consumirían todos sus ahorros.
Pero la mujer que había servido en silencio durante dieciocho años ya no estaba dispuesta a agachar la cabeza. Le exigió una reunión formal en la oficina del abogado y le pidió que llevara a todos los