emergía de la niebla era mi propio hijo, a quien había creído muerto durante veintisiete años.
Cuando me abrazó y me susurró: “Mamá, por fin he vuelto a casa”, comprendí algo.
Durante veintisiete años, le tuve miedo al agua porque creía que me había arrebatado a mi hijo. Pero ese día, al emerger del agua, encontré la felicidad que creía perdida para siempre. ❤️