que yo obedecería.
Entonces se abrió la puerta trasera.
Miré el interior oscuro del vehículo.
Después miré nuevamente a Vincent.
—¿Adónde piensa llevarme?
Él sostuvo mi mirada.
—A un lugar seguro.
No entendí cómo podía esperar que aquellas palabras me tranquilizaran.
Yo había pasado las últimas horas intentando olvidar lo sucedido en Hayes Tower.
Había perdido mi empleo.
Había recibido llamadas silenciosas.
Había visto un coche negro aparecer repetidamente frente a mi apartamento.
Y ahora Vincent estaba delante de mí, ordenándome que entrara en su vehículo.
¿Seguro para quién?
Quise