mi vida comenzó por segunda vez en aquel hospital.
La miré a los ojos.
—Y yo, cuando te vi por primera vez aquella noche, sentí que quería conocerte. Pero entonces no podía imaginar lo fuerte que eres en realidad.
Ella sonrió.
En aquel momento comprendí que lo que sentía por ella se había convertido en algo mucho más profundo que la atracción que había experimentado a primera vista.
Aquella noche, Emily me había suplicado que no le dijera a su padre que estaba viva. Sin embargo, meses después, me dijo