Una niña sin hogar enseñó álgebra a mi hija tras una reja, pero lo que descubrí después me dejó sin palabras

Me senté a cierta distancia.

No quería que sintiera que estaba interrogándola.

Después de unos minutos comenzó a contarme su historia.

Había trabajado durante años como encargada administrativa en una pequeña empresa.

Sabía organizar agendas, coordinar personal, resolver problemas, llevar controles y mantener funcionando una oficina.

Cuando la empresa redujo personal, perdió el empleo.

Durante un tiempo sobrevivieron con sus ahorros.

Luego ya no pudieron pagar la renta.

Elena siguió buscando trabajo.

Pero cada problema parecía crear otro.

No tener domicilio estable complicaba solicitudes.

No disponer siempre de transporte hacía