que pudiera organizar actividades, coordinar horarios y poner orden en varios procesos que funcionaban bastante mal.
Elena tenía el perfil.
—Tengo una propuesta —le dije.
Me miró con desconfianza.
—No le voy a regalar una vida.
Aquello llamó su atención.
—Le puedo ofrecer una oportunidad para reconstruir la suya.
Le expliqué que había un puesto administrativo real.
Tendría responsabilidades.
Horario.
Objetivos.
Un sueldo.
No quería contratarla por lástima, sino comprobar si realmente tenía las capacidades que describía.
También podía facilitar durante un periodo limitado un lugar seguro donde ella y