de las mujeres frente a los códigos sociales de la época, donde las decisiones sobre el matrimonio respondían a intereses de poder y demostraciones de superioridad entre varones.
La llegada de Magdalena a la propiedad
Al pisar por primera vez los terrenos de la hacienda, Magdalena comprendió la magnitud de la trampa en la que había caído. Lejos de rendirse ante la desolación, comenzó a evaluar el potencial latente del lugar.
Su determinación se convirtió en su principal escudo contra el desprecio inicial, transformando la desesperanza en un motor de