la confusión del siniestro, don Jacobo, el anciano cuidador de los telares, quedó atrapado en el ala norte del edificio debido al colapso parcial de una viga de madera calcinada.
Gracias al valor extraordinario de Evaristo e Ignacio, quienes arriesgaron su propia integridad física, el anciano fue rescatado san y salvo segundos antes de que el techo colapsara por completo.
Evidencias físicas dejadas en el lodo
A pesar de la destrucción parcial del inmueble, la rápida intervención contraincendios evitó una catástrofe total. En el exterior, la lluvia nocturna dejó marcadas