EL CAPITÁN DIJO «SOLO TE HE AMADO A TI»… PERO NO SE LO DECÍA A SU ESPOSA

documentos y dijo:

—Entonces asegúrate de que, cuando llegue el día, nadie pueda atribuir tu resultado a nada que no sea tu capacidad.

Clara asintió.

Era exactamente lo que deseaba.

Las semanas siguientes fueron agotadoras.

Clara pasaba horas revisando manuales actualizados, practicando procedimientos y recuperando los reflejos operativos que había dejado de utilizar.

Al principio cometió errores.

Pequeños retrasos en las respuestas.

Dudas ante cambios de configuración.

Decisiones correctas ejecutadas con menos rapidez de la necesaria.

Una noche, después de una sesión especialmente difícil, permaneció sola frente al simulador apagado.