a qué me refiero.
—Sí. Soy la piloto de la que has oído hablar tantas veces.
Gabriel recordó las conversaciones en las que había comentado con sus compañeros los récords de aquella misteriosa capitana.
Recordó incluso haber dicho que quería enfrentarse a ella algún día.
Nunca imaginó que aquella mujer había estado preparándole el desayuno cada mañana.
—¿Por qué no me lo contaste?
Clara lo miró largamente.
—Porque al principio creí que necesitabas una mujer distinta de la que yo era.
—¿Y después?
—Después me acostumbré tanto a esconderme que